jueves, 18 de agosto de 2011

Longitud de Onda

Las longitudes de onda están en la base de nuestra percepción del mundo. Dos órganos nos permiten recibirlas: los ojos para la luz y los oídos para el sonido.

Desde las ondas de radio hasta los rayos gamma, las longitudes de onda menguan progresivamente, su frecuencia aumenta, y necesita mucha más energía. De este modo, las ondas se vuelven más penetrantes y por consiguiente se convierten en más peligrosas para los ojos.


Los rayos gamma son muy peligrosos y pueden atravesar el cemento e incluso el plomo. Destruyen las células de los organismos vivos. En cuanto a los rayos X, atraviesan los tejidos de nuestro cuerpo pero no los huesos, permitiendo de este modo las radiografías. Los rayos ultravioletas, que provienen del sol, son en parte detenidos por la capa de ozono que rodea la Tierra. Los que logran pasar, alegran a los amantes a las exposiciones solares pero son nocivos a fuertes dosis. Todos los cuerpos calientes emiten infrarrojos. No se pueden ver pero su calor es perceptible. Las ondas de radio se utilizan para transportar sonidos, imágenes o datos digitales.

No obstante, el ojo humano no puede discernir
los diferentes componentes de una radiación y sólo percibe sus resultados, en función de las diferentes longitudes de onda que los componen y su intensidad luminosa respectiva. El ojo humano puede ver únicamente los rayos cuya longitud de onda está comprendida entre 380 y 780 nanómetros, se trata del “espectro visible”.



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